Hay momentos en los que no importa cuánto te esfuerces… las cosas simplemente no fluyen.
El ambiente se vuelve pesado.
Las decisiones se complican.
El dinero llega pero no rinde.
Las rachas no se cortan.
El cansancio aparece sin causa médica clara.
No siempre es falta de disciplina.
Muchas veces es un campo energético desordenado.
Después de 26 años de estudio, práctica y acompañamiento consciente, estructuré un método de recalibración energética que permite detectar bloqueos, fugas y patrones que afectan la experiencia cotidiana.
































