la libertad interior que nadie puede arrebatar
En 1942, los nazis le quitaron todo a un psiquiatra:
su abrigo, su identidad, su libertad y casi su vida.
Pero jamás lograron arrebatarle el sentido ni la razón de vivir.
Ese fue el porqué que le permitió sobrevivir.
Le raparon la cabeza y le tatuaron un número.
Su nombre era Viktor Frankl.


