El Campo Astral...
Por Nykte Bustamante
Cuídalo, cultívalo y camina tu vida con ligereza.”
El campo de energía, así es como suelo llamarle. Puedes imaginarlo como un globo que nos rodea y que va por todos lados contigo.
Tiene que ver con el electromagnetismo interior. Imagina que eres un imán gigantesco que emana una vibración determinada que atrae y repele cosas, energías y fuerzas invisibles para los ojos.
Lo que programa ese imán es la mente, el pensamiento, las emociones y los hábitos. Estos van incrustados en la personalidad y conforman la presencia. Es un sistema complejo que no solo ha sido procesado en esta vida, también en otras encarnaciones.
Hasta ahí, todo está muy chidito mamalón. Uno puede creer que con pensar positivo, repetir cien veces “hoy me va a ir bien”, “merezco que me vaya bien” y cosas así, es suficiente para que el campo energético se programe y de la nada todo se ponga bien.
Peeerooooo... jijiji... no todo es tan sencillo.
Si fuera tan sencillo, sería como un libro que diga: se conocieron, se amaron y vivieron felices para siempre, fin. ¿Quién leería esa historia?
Claro que las buenas historias tienen que tener nudos, retos, peligros, antagonistas y envidiosos; aquellos que se oponen al personaje principal, que en este caso eres tú.
Así, tu campo de energía se va armando con toda tu historia personal. Tal vez la fantasía de Ende se te pega y traes a Falcor siguiéndote, pero también puede aparecérsete el Saurón de Tolkien y sorprenderte distraída.
No sabemos qué es lo que le da fuerza a tu historia personal, pero tu campo áurico puede estar repleto de parásitos energéticos (luego te explico qué son) y no te has dado cuenta. Es factible que “tu tía” o “tu abuelita” fallecida te siga en silencio con la intención de cuidarte, pero tremendos sustos que te pegas cuando a media noche vas al baño y todo está en silencio… no son agradables. Mucho menos cuando sientes unos ojos mirándote desde lo oscuro.
Por eso hay que darle mantenimiento. Siempre les digo que al llegar a casa uno se va al baño y se lava las manos. Porque ya sabemos que hay parásitos, bacterias y hasta virus escondidos en las uñas.
Pero aún vivimos en la Europa sin baños del campo energético. Porque acá en México ya existían sistemas hidráulicos con alta tecnología que fueron destruidos durante la invasión y el oscurantismo de Castilla, romanos, católicos y apostólicos que llegaron a la posterior Nueva España.
Quinientos años han pasado para que logremos nuevamente un sistema aceptable para lavarnos las manos en nuestras casitas y así prevenir enfermedades físicas. Peeerooooo… aún no retomamos el baño energético que también existía. Porque antes de Castilla sí había métodos de limpieza de los canales de energía electromagnética y etérica del campo astral.
Aún mantenemos retraso en esa área, pero poco a poco la naturaleza humana tomará medidas. Entre curiosidad y entre que algunos científicos se pregunten por qué “su tía”, recién muerta, les aparece en el espejo del baño ciertas noches.
Mientras tanto, te recomiendo lo siguiente:
- El humo del incienso puede ayudar a limpiarlo. Solo recuerda hacerlo en espacios abiertos, porque el humo es nocivo para la salud.
- Los minerales —no solo la sal— también ayudan a mantener en buen estado el campo áurico.
- Algunos cuarzos.
- Los sitios abiertos, como bosques, mar o ríos.
- Caminar descalzo tocando directamente la tierra.
- Sentarte en un tronco o una piedra.
- O venir a mis talleres sabatinos o solicitar asistencia personal.
Lo cierto es que el campo de energía requiere limpieza y tratamiento. Del mismo modo que tu mente, cuando la educas, la entrenas y la ejercitas; o tu cuerpo, cuando lo limpias, lo entrenas o lo ejercitas… tu campo de energía también se entrena, se educa, se limpia y se ejercita. Pero ya con que lo mantengas limpio estamos del otro lado.
Me despido. Sigue mis textos en este blog y contáctame si quieres atención directa o participar en mis talleres.
Si este texto resonó contigo, compártelo con alguien que necesite limpiar un poco el ruido de su energía y recordar que lo invisible también influye en nuestra vida.
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Muchas veces el problema no eres tú.
Es exceso de carga en el campo de la energía.


Gracias Nyk, muy dichosa de tener ojitos para leer y comprender esta información.
ResponderBorrarSoy la del comentario. jejeje.
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