martes, 24 de enero de 2017

Dar y recibir


La única forma de aprender es a través del intercambio.
Por Jass Bernal

Vivimos en una sociedad que no quiere ninguna de las dos. Somos como niños berrinchudos, exigiendo y demandando pero cuando lo obtenemos, tampoco es suficiente. 

Cuando se trata de dar, no tenemos conciencia de lo que somos, mucho menos de lo que tenemos que ofrecer.


En realidad vivimos una crisis de amor propio. Tenemos tan poco dentro de nosotros mismos que tememos perderlo todo. No estamos dispuestos a ceder nada de lo poco que  creemos que tiene nuestra persona. 

Todos tenemos complejidades y nadie debería considerarse dentro de la categoría de los inqueribles pues en la máxima expresión de la regla de "te quiero a mi manera" ninguno de nosotros llena al 100 las expectativas de nadie más, no hay forma de que esto sea viable y mucho menos correcto. Si nos situamos a todos mismos dentro del mismo camino de aprendizaje, veremos que allá donde nos creemos más expertos, hay alguien que lo domina mejor y viceversa.

Para dar hay que saber que es lo que tenemos que ofrecer.

Para recibir hay que saber qué es lo que merecemos.

La primera implica una ardua búsqueda interna para descubrir nuestro maravilloso ser.

La segunda implica un reconocimiento a este maravilloso ser y la creencia o concepto sobre lo que debemos recibir de vuelta por serlo.

Sugiero que en este inicio de año, lejos de hacer una serie interminable de propósitos, darnos a la única y exclusiva tarea de iniciar un viaje de exploración hacia nuestro propio ser. Con eso tenemos para entretenernos todo el año.



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